
La historia
Camina por la fachada sur de la Alte Pinakothek y el muro cambia a mitad de camino, de piedra tallada a simple ladrillo sin revestir. Esa costura es deliberada. Los bombardeos aliados destruyeron cerca de un tercio del edificio durante la guerra, y cuando el arquitecto Hans Döllgast lo reconstruyó en los años cincuenta optó por no falsear la cantería perdida. Rellenó el hueco con ladrillo desnudo, parte de él rescatado de los escombros, para que la herida siga a la vista.
El museo que remendó es una de las pinacotecas más antiguas del mundo, abierta en 1836 por el rey Luis I de Baviera para mostrar la colección de la familia Wittelsbach, que sus antepasados venían reuniendo desde el siglo XVI. El arquitecto Leo von Klenze le dio largas salas con luz cenital que museos de toda Europa copiaron.
Dentro cuelga uno de los autorretratos más extraños jamás pintados: Alberto Durero a los 28 años, en 1500, mirando de frente con una simetría y una mirada firme que los artistas europeos reservaban para las imágenes de Cristo. Cerca está una de las mayores reuniones de Rubens que existen, entre ellas su enorme Juicio Final, una pared de cuerpos que se precipitan tan grande que la sala se diseñó en torno a su marco.
Colección
90 obras
Lamentación de CristoAnton van Dyck, 1628
Lamentación sobre el cuerpo de CristoNicolas Poussin, 1628
Madonna DudleyGiovanni Bellini, 1508
La matanza de los inocentesPedro Pablo Rubens, 1638
Retrato de un caballeroTiziano, 1520
Retrato de Oswolt KrelAlberto Durero, 1499
Sacrificio de AbrahamCircle of Rembrandt, 1636
San Cosme y San Damián salvadosFra Angelico, 1443
La batalla del TaroJacopo Tintoretto, 1579
La muerte de SénecaPedro Pablo Rubens, 1610
El entierro de CristoRembrandt, 1639
La Sagrada FamiliaRembrandt, 1635
El paisaje del arco iris (1640)Pedro Pablo Rubens, 1640
Los santos Cosme y Damián y sus hermanos ante el procónsul LisiasFra Angelico, 1443
El Juicio Final pequeñoPedro Pablo Rubens, 1619