
La historia
Eugénie Dubreuil, artista y profesora, empezó a comprar obras de mujeres en los años noventa, sorprendida de lo poco que aparecían en las clases de historia del arte o en las paredes de los museos. Llamó a su colección La Musée, dando a la palabra francesa para museo un artículo femenino, y en 2024 más de 500 de sus piezas llegaron al Museo Sainte-Croix de Poitiers. Casi todas son grabados, fotografías y dibujos, con Berthe Morisot y Suzanne Valadon junto a artistas de las que casi nadie ha oído hablar.
El museo que las acogió es un edificio brutalista de hormigón y vidrio del arquitecto Jean Monge, inaugurado en 1974 en el solar de la abadía de Sainte-Croix, el convento fundado por la reina Radegunda en el siglo VI. El recorrido va de la prehistoria al siglo XX. En las salas romanas está la Minerva de Poitiers, de mármol, hallada en la propia ciudad. Entre los cuadros cuelga La muerte de Jacinto de Jean Broc, discípulo de David, expuesta en el Salón de 1801, donde Apolo sostiene al joven al que acaba de matar por accidente con un disco. Hay además pinturas de Sisley y Vuillard, y siete obras de la escultora Camille Claudel en bronce y terracota, entre ellas varios bustos retrato.
