
Un anacoreta
Ficha
La historia
Un anacoreta es todo lo que el Prado se atreve a llamarlo. No hay aureola, ni libro, ni león, ni calavera a la vista, y sin ese atributo nadie puede poner nombre a este viejo de hábito oscuro que baja la cabeza sobre una cruz de palo. En la pintura española y en la Nápoles de los virreyes los eremitas se contaban por cientos, y el atributo era justamente lo que permitía distinguirlos, el cuervo y el pan de san Pablo de Tebas, la campanilla de san Antonio Abad. Aquí no hay ninguno. El lienzo salió de los palacios reales en 1794, cuando un envío de pinturas fue llevado al claustro alto del monasterio de El Escorial, y allí quedó registrado con el número 79. Ese mismo 79 sigue pintado en el ángulo inferior derecho del cuadro.




