Bailarina con el dedo en la barbilla

Bailarina con el dedo en la barbilla


Ficha

Año
1812
Técnica
yeso
Tipo
escultura
Dimensiones
173 × 60 cm

La historia

En la segunda mitad del siglo XVIII la corte de Nápoles publicó en grabados las pinturas murales antiguas halladas en Herculano, la ciudad romana sepultada por el Vesubio, y toda Europa conoció sus pequeñas figuras de bailarinas que parecen flotar. A Canova, según sugiere la Pinacoteca, le fascinaron. Durante años dibujó y pintó bailarinas antes de llevarlas al mármol, y al final esculpió tres, una con las manos en las caderas, otra con címbalos y esta, con un dedo apoyado en la barbilla. El mármol lo encargó Domenico Manzoni, un banquero de Forlì, y se terminó en 1814. Menos de 15 años después fue vendido al conde Guriev, embajador ruso en Roma, que se lo llevó a San Petersburgo. Este yeso a tamaño natural es un vaciado de aquella estatua, con la bailarina alzada sobre las puntas de los pies, a mitad de un paso.

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