
Perseo triunfante
Ficha
La historia
Perseo levanta la cabeza cortada de Medusa, la Gorgona, con el casco alado y las sandalias aladas que le habían dado para la hazaña. Antonio Canova lo talló en pocos meses, entre finales de 1800 y comienzos de 1801, y el lugar que acabó ocupando explica buena parte de su historia.
En 1797, por el Tratado de Tolentino, los Estados Pontificios tuvieron que entregar cien obras de arte a la República francesa. De este patio salió entonces hacia París el Apolo del Belvedere, y su pedestal quedó vacío. Allí colocó el papa Pío VII al Perseo. La estatua no se había hecho para él. Su primer dueño fue un miembro del Tribunado, una de las asambleas de la Francia de Napoleón, y después pasó a la República Cisalpina, el Estado satélite de Francia en el norte de Italia, para el Foro Bonaparte proyectado en Milán. Al final la compró el papa, y según el Metropolitan Museum fue la primera obra moderna que entró en las colecciones vaticanas.
Canova había tomado del propio Apolo el aplomo, las proporciones y la expresión de su héroe, de modo que la figura respondía desde el pedestal a la estatua ausente. Cuando el Apolo volvió de París en 1816, ambos quedaron en este patio, cada uno en su propio gabinete de esquina.




