
Francisco de Zurbarán · PD
Flagelación de San Jerónimo
Ficha
La historia
Entre 1638 y 1647 Zurbarán trabajó para los jerónimos del monasterio de Guadalupe, en la sierra extremeña: ocho lienzos grandes para la sacristía, con frailes de la propia casa, y tres más para la capilla contigua dedicada a san Jerónimo. Este es uno de esos tres. El asunto viene de una carta que el propio Jerónimo escribió hacia el año 384 a su discípula Eustoquio, donde contaba que, enfermo en Siria, soñó que lo llevaban ante un tribunal y lo azotaban por leer más a Cicerón que a las Escrituras. Zurbarán pone a los ángeles con las disciplinas en la mano y al santo aún joven, lejos del anciano penitente con el que suele aparecer. Los lienzos siguen colgados en la sacristía y en la capilla para las que se pintaron, y de allí no se movieron ni con la desamortización de 1835.




