
Théodore Géricault · PD
Cabeza de un hombre guillotinado
Ficha
La historia
En 1994 la historiadora del arte Linda Nochlin dedicó un libro al cuerpo fragmentado como metáfora de la modernidad, y entre sus imágenes incluyó esta cabeza. Géricault la pintó en 1818 o 1819 sobre una tabla de 41 por 38 centímetros. Es la cabeza grisácea de un ajusticiado, probablemente un delincuente condenado, apoyada en un paño manchado de sangre sobre una mesa de madera. En la Francia de la Restauración la guillotina seguía funcionando en público, y Géricault pintó en esos meses varios estudios de cabezas y miembros cortados. El Art Institute of Chicago, que la compró en 1992, señala que la mesa, el paño blanco y el fondo oscuro remiten a la vieja tradición del bodegón. Antes había pasado por el pintor Auguste Boulard y por el duque de Treviso, un coleccionista que la prestó en 1924 a la exposición del centenario de la muerte del artista.




