
Jusepe de Ribera · PD
Liberación de San Pedro
Ficha
La historia
Un ángel acaba de entrar en la celda y San Pedro, todavía medio dormido, levanta la mano ante la luz repentina. Ribera pintó esta escena en 1639 en Nápoles, entonces gobernada desde Madrid, cuando ya llevaba años haciendo suyo el claroscuro violento que había aprendido de Caravaggio. Casi todo queda en sombra. Solo el resplandor que trae el ángel alcanza la frente del anciano, su hombro y la cadena que se afloja. Lo nuevo en estos años finales es el calor del color: el naturalismo frío de su juventud cede ante un tono rojizo, como de vela, en la piel y en el manto. Ribera lo concibió como pareja de su Sueño de Jacob, otro durmiente visitado desde lo alto. Ambos acabaron en la colección real española, y en un ángulo aún se ve la flor de lis de Isabel de Farnesio, reina de España.




