
Jean-Auguste-Dominique Ingres · PD
Madame Moitessier
Ficha
La historia
Ingres se atormentó durante años con este encargo. Había aceptado retratar a Madame Moitessier, esposa de un rico banquero a la que admiraba y llamaba la bella y la buena, pero una y otra vez dejaba la obra a un lado, y el marido empezó a quejarse. Hacia 1851, incómodo, Ingres volvió a empezar desde cero y terminó este retrato de pie en apenas unos meses, casi como una disculpa. Ella posa junto a una chimenea con un vestido de terciopelo negro caído sobre los hombros, un broche de joyas en el pecho, la piel fría y sin poros con que se hicieron célebres sus retratos. Entretanto seguía trabajando despacio en un segundo retrato de la misma mujer, esta vez sentada, que no acabaría hasta 1856. Aquel cuelga en Londres. Este, el del vestido negro, fue a parar a Washington.




