
Las cataratas del Niágara desde Table Rock
Ficha
La historia
En el reverso de este lienzo, antes de que lo reentelaran, Samuel Morse había escrito una dedicatoria a su amigo Nathaniel Jocelyn, retratista y grabador, junto con su nombre, New Haven y el año 1835. Esa inscripción no zanjó la discusión sobre su autoría. El cuadro se parece tan poco a los demás paisajes de Morse de los años 1830 que varios historiadores concluyeron que las palabras se añadieron después. La composición se acerca mucho a las vistas del Niágara de John Vanderlyn, que quiso ser el primer estadounidense en pintar las cataratas y vender grabados de ellas, y durante un tiempo se tomó por uno de sus lienzos perdidos. También se atribuyó a Benjamin Champney, que copió los apuntes de Vanderlyn unos 40 años más tarde. Hoy los estudios lo devuelven a Morse, y el museo mantiene su nombre. Estamos sobre Table Rock, una cornisa del lado canadiense que desde entonces se ha desgastado mucho, con figuras diminutas que dan la escala y un arcoíris sobre la espuma. Dos años después, Morse convirtió un bastidor de pintor en el prototipo de un receptor telegráfico.



