
Jean-Auguste-Dominique Ingres · CC0
Odalisca en grisalla
Ficha
La historia
En 1814, en Roma, Ingres pintó para Carolina Murat, reina de Nápoles, un desnudo de espaldas tendido en un diván, la Gran odalisca. La reina nunca llegó a recibirlo, porque al año siguiente los Murat perdieron el trono, y cuando el cuadro se expuso en el Salón de París de 1819 un crítico escribió que aquella figura no tenía ni huesos ni músculos.
Las cosas cambiaron en 1824. Ingres volvió a París tras 18 años en Italia, el Salón de ese año le dio por fin el éxito y su taller se llenó de alumnos. En esa etapa retomó a la odalisca en esta versión más pequeña y simplificada, que quedó sin terminar y está pintada solo en tonos grises, probablemente con la ayuda de sus discípulos. Las grisallas solían servir de guía a los grabadores que preparaban estampas en blanco y negro, y en 1826 el litógrafo Jean-Pierre Sudré publicó, en efecto, una litografía de la figura. Aun así, el Metropolitan no ha logrado vincular este lienzo con seguridad a ninguna reproducción conocida. El propio Ingres lo anotó entre las obras que hizo en París entre 1824 y 1834, antes de marcharse a dirigir la Academia de Francia en Roma.




