
Eugène Delacroix · PD
Joven huérfana en el cementerio
Ficha
La historia
Esta muchacha no mira a nada que nosotros veamos. Alza los ojos hacia arriba, con una lágrima a punto de caer y el hombro descubierto, presa de una inquietud que no se explica dentro del cuadro. Y es que no nació como obra independiente. Delacroix la pintó hacia 1824 como estudio para una escena mucho mayor, la matanza de Quíos, donde retrataba la masacre de griegos a manos del ejército otomano, una tragedia reciente que había conmovido a toda Europa. En aquel gran lienzo la joven sería una superviviente entre víctimas; aquí, aislada, su miedo se convierte en el único asunto. Delacroix tenía entonces unos 26 años y ya despuntaba al frente de la joven pintura romántica en Francia. Cuando presentó esta tela en el Salón de aquel año, la tituló simplemente Estudio.




