
Filósofo con una calabaza al cinto
Ficha
La historia
Hacia 1630, en Nápoles, el pintor español José de Ribera empezó a retratar a los grandes sabios de la Antigüedad como mendigos. Demócrito, Diógenes y los demás aparecían como viejos curtidos, harapientos, con las manos sucias y sus libros. La idea venía de estoicos y cínicos, para quienes la sabiduría no tenía nada que ver con el dinero, y gustaba a los coleccionistas eruditos del Nápoles español, que colgaban estos cuadros en sus bibliotecas y gabinetes de estudio.
Una generación después, el joven Luca Giordano retomó la fórmula, y este es uno de sus filósofos. Pasa las hojas de un libro enorme con un brazo de jornalero, junto a una mesa llena de rollos y papeles sueltos. Del cinto le cuelga una calabaza, como las que llevaban caminantes y peregrinos. El Louvre fecha el lienzo solo en el tercer cuarto del siglo XVII, y su nombre, como el de sus compañeros, se desconoce.




