Retrato de un hombre
Ficha
La historia
En 1506 Augsburgo era una de las ciudades más ricas al norte de los Alpes, una ciudad imperial libre donde los mercaderes alemanes manejaban el dinero de emperadores y papas. Hans Burgkmair el Viejo era su pintor principal, y por esos años el emperador Maximiliano I empezó a encargarle los grandes proyectos de grabado en madera que llenarían la década siguiente. Este pequeño retrato pertenece a su oficio más callado. El retratado no tiene nombre, un hombre de la clase mercantil sobre un fondo oscuro, sin nada que mirar salvo su rostro y sus manos. Burgkmair lo pinta a la manera alemana antigua, cercana y sobria, mientras por las mismas rutas comerciales que enriquecían a Augsburgo llegaban ya a la ciudad las ideas italianas sobre la luz y la grandeza.




