
Rebeca y el siervo de Abraham
Ficha
La historia
Hacia 1705 este lienzo viajó de Nápoles a Venecia. Lo pintó Francesco Solimena para los Baglioni, una próspera familia veneciana que regentaba una de las grandes imprentas de la ciudad y publicaba libros litúrgicos. El episodio procede del Génesis. Abraham envía a su viejo criado lejos de casa para buscar esposa a su hijo Isaac. El criado se detiene junto a un pozo y espera. Llega Rebeca, saca agua y se ofrece además a llenar el abrevadero para sus camellos sedientos, el pequeño gesto de bondad por el que sabe que ella es la elegida. Solimena da al encuentro una calma solemne, con las figuras agrupadas como actores detenidos a mitad de un ademán. Durante dos siglos colgó en los palacios de los Baglioni, una de dos telas gemelas, hasta que el Estado italiano lo adquirió en la década de 1920.




