
San Jorge matando al dragón
Ficha
La historia
El dragón casi no es el asunto de este cuadro. San Jorge entra por la derecha en un caballo tordo, con la capa roja al viento, la bestia se revuelve en mitad del camino y a la izquierda huye, con los brazos en alto, la princesa que habían entregado al monstruo como sacrificio. Los tres son pequeños. Por encima, los árboles se abren como bastidores de teatro sobre un valle con río, una ciudad amurallada y una montaña lejana. En la Roma de hacia 1610, cuando se pintó, el paisaje apenas empezaba a tomarse en serio como tema propio, y los pintores lo aprendían por dos caminos, el espacio ordenado de Annibale Carracci y las vistas panorámicas de los flamencos instalados en la ciudad, como Paul Bril. Esa sensación de amplitud, la mirada que se va hacia el fondo, es lo que la National Gallery cuenta entre las mayores aportaciones de Domenichino al paisaje. Para esta tabla se ha propuesto también otro nombre, el de Giovanni Battista Viola, paisajista que a veces trabajó junto a Domenichino. El museo la mantiene a nombre de Domenichino.




