
Santiago el Mayor
Ficha
La historia
En casi todos los Santiagos de Ribera, el bordón de peregrino es el eje en el que se apoya la figura. Aquí queda arrimado a un murete de piedra a la izquierda, y el apóstol sostiene con ambas manos un libro pesado, encuadernado en pergamino y de páginas gastadas. El museo ve en él una alusión al estudio y a la interpretación de las Escrituras que no aparece en ninguna otra de sus versiones del santo. El manto rojo solo se abre a la altura del brazo derecho y deja ver una túnica parda con esclavina de cuero, y la venera jacobea asoma medio oculta tras el broche. Santiago devuelve la mirada al espectador, y la luz que entra por la izquierda brilla hasta en sus iris. Ribera lo pintó entre 1632 y 1635 como una réplica algo más pequeña, e igual de autógrafa, del lienzo del Museo de Bellas Artes de Sevilla. Durante mucho tiempo ambos se atribuyeron al pintor siciliano Pietro Novelli, hasta que el historiador del arte Roberto Longhi los devolvió a Ribera hacia 1950. Hay quien ha visto un retrato encubierto en ese rostro sereno. La predilección por el patrón de España encaja con un pintor que hizo toda su carrera en Nápoles y seguía firmando como «español».




