
Autorretrato
Ficha
La historia
Cuando Carlo Maratta se retrato hacia 1682, Roma acababa de perder al hombre que la habia moldeado durante medio siglo. Gian Lorenzo Bernini, el escultor y arquitecto de la gran columnata de la plaza de San Pedro, habia muerto en 1680, y no quedaba rival de esa talla. Maratta era, por consenso general, el primer pintor de la ciudad, aquel al que acudian los papas y los principes de paso. Se presenta con sobriedad, como un profesional serio y no como un cortesano, sosteniendo la mirada del espectador. Su manera serena y clasicista, mas fria y ordenada que el gran teatro barroco que lo rodeaba, se convirtio en el modelo con el que se formaron los pintores romanos hasta bien entrado el siglo siguiente.




