
Bodegón con servicio de chocolate y bollos
Ficha
La historia
En 1770, fecha que el propio Meléndez escribió en el ángulo inferior derecho, el chocolate se tomaba en Madrid en todas las clases sociales, sobre todo nada más levantarse. Llegaba en tabletas duras como las que están apiladas junto a la chocolatera, y había que deshacerlas en agua caliente y batirlas con molinillo hasta levantar espuma. La chocolatera de cobre ocupa el centro de la mesa, y su superficie martilleada devuelve una luz espesa, muy distinta del brillo vidriado de la pequeña taza de porcelana oriental con su platillo, que es la pieza cara del conjunto. Los bollos y los bizcochos estaban para mojar. El título español los nombra y el inglés del museo los deja fuera. El Prado no tiene el cuadro expuesto y lo guarda en sus almacenes.




