La sibila de Cumas

La sibila de Cumas


Ficha

Año
1622
Técnica
óleo sobre lienzo
Tipo
pintura
Dimensiones
138 × 103 cm

La historia

En el cartucho que sostiene se lee, en griego, que hay un solo Dios, infinito y no engendrado. Las sibilas eran las profetisas del mundo pagano, y los cristianos creían desde antiguo que algunas, igual que los profetas de Israel, habían anunciado la venida de Cristo. Por eso una adivina pagana puede proclamar aquí al Dios único. Esta debe su nombre a Cumas, una antigua colonia griega en la costa cercana a Nápoles. Para los pintores de la Roma del siglo XVII, una sibila era también la ocasión de pintar a una mujer refinada, y el museo habla en este caso de una pose clásica unida a una suave sensualidad. Domenichino la pintó en Roma y el museo fecha el lienzo en 1622. Durante el siglo XVII y la primera mitad del XVIII perteneció a los Pio, una familia noble romana. En 1750 la vendieron, junto con muchas otras obras maestras de su colección, al papa Benedicto XIV, que la destinó a la pinacoteca pública que acababa de fundar en el Capitolio.

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