
Frans Francken the Younger · PD
Los condenados arrojados al infierno
Ficha
La historia
Esta pequeña tabla de roble llegó a Viena con la colección del archiduque Leopoldo Guillermo, gobernador de los Países Bajos españoles, que a finales de la década de 1640 y en la de 1650 compraba en Bruselas pintura flamenca por centenares. Francken la pintó hacia 1605-1610, en sus primeros años como maestro independiente en Amberes. El tema es la parte baja del Juicio Final, el momento en que los condenados son arrojados al infierno. Los pintores de Amberes habían heredado el asunto de El Bosco y de Bruegel como ocasión para llenar una tabla de cuerpos que caen y de diablos. Con unos 47 por 32 centímetros, es un cuadro de gabinete, pensado para mirarse de cerca en la sala de un coleccionista.




