
Jusepe de Ribera · PD
La Inmaculada Concepción
Ficha
La historia
Cuando se pintó este lienzo, la Inmaculada Concepción todavía no era dogma. Era una causa española. Los reyes enviaban embajada tras embajada a Roma para que se declarase, ciudades y universidades juraban defenderla y a los pintores se les pedía la imagen una y otra vez. La fórmula ya estaba fijada: la Virgen elevada sobre nubes, ángeles alrededor, los emblemas que le atribuyen las letanías y el monstruo a sus pies. El Prado no fecha esta gran tela con más precisión que la primera mitad del siglo XVII. Llegó tarde a la colección real, en 1833, cuando Fernando VII la compró a la colección del Marqués de Alcántara, el último año de su reinado.




