
Rembrandt · PD
El hombre que ríe
Ficha
La historia
Rembrandt tenía poco más de veinte años y aún vivía en Leiden, su ciudad natal, cuando pintó esta diminuta cabeza que se ríe. Es una tronie, no el retrato de alguien concreto sino un estudio de rostro y de expresión, de los que hacía para aprender a atrapar un gesto fugaz. Lo raro está debajo. Pintó sobre una pequeña plancha de cobre cubierta de pan de oro, y en algunos puntos rascó la pintura fresca para que ese fondo cálido asomara entre el pelo.
En sus años de Leiden su pintura era todavía lisa, y por eso sorprende la soltura de esta cabeza, que ya apunta a la factura áspera que lo haría famoso décadas después. Por entonces compartía taller en Leiden con su amigo Jan Lievens, y los dos competían de igual a igual.




