
La recuperación de Bahía de Todos los Santos
Ficha
La historia
En mayo de 1624 una escuadra holandesa entró en la bahía de Todos los Santos y tomó Salvador, capital del Brasil portugués, que entonces dependía de la Corona española. Una armada hispano-portuguesa la recuperó al año siguiente. Diez años después Felipe IV estaba amueblando el Buen Retiro, y el Salón de Reinos debía llevar 12 lienzos de batallas. A Velázquez le tocó Breda. A Maíno le tocó Bahía. Lo empezó a finales de 1634 y lo entregó el 16 de junio de 1635 por 200 ducados sacados de los gastos secretos del rey.
No pintó la batalla. La victoria está en el cuadro, pero colgada al fondo, en un paño donde Minerva corona a Felipe IV y al conde-duque de Olivares mientras los dos pisan a la Herejía, la Furia y el Fraude. Delante de ese paño, don Fadrique Álvarez de Toledo perdona a unos soldados holandeses arrodillados, escena que no consta en ninguna relación de la jornada y que parece venir de una comedia de Lope de Vega, El Brasil restituido. Todo el primer término de la izquierda es el precio: un arcabucero herido, una mujer que le aprieta la herida, un campesino que le sostiene la cabeza, una joven sentada con un niño en brazos y otras tres figuras llorando detrás de ella.
Por el paño corre medio versículo de los Salmos, sed dextera tua, tu diestra, la media frase que le da el triunfo a Dios y no a los hombres que están debajo.



