
Jean-Auguste-Dominique Ingres · PD
La Virgen adorando la hostia
Ficha
La historia
El 8 de diciembre de 1854 el papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción, la creencia de que María fue concebida sin pecado. Ese mismo año Ingres terminó esta Virgen para el Estado francés, que se la había encargado en 1841 y renovó el encargo en 1851. Francia vivía entonces un intenso fervor mariano, alimentado por las apariciones que se contaban de la rue du Bac, en París, en 1830, y de La Salette, en los Alpes, en 1846. Ingres retomó una composición que había pintado para el heredero del trono ruso y la encerró en un círculo, el tondo del Renacimiento que admiraba en Rafael. María, con las manos juntas, adora la hostia colocada sobre un cáliz en el altar, y en los bordes dos ángeles niños cuidan altas lámparas doradas. Se expuso en la Exposición Universal de París de 1855 y está en el Museo de Orsay desde 1986, en depósito del Louvre. Entre 2015 y 2016 viajó a Madrid para la exposición dedicada a Ingres en el Prado.




