
Jean-Auguste-Dominique Ingres · PD
Venus, herida por Diomedes, regresa al Olimpo
Ficha
La historia
En el canto quinto de la Ilíada, Atenea concede a Diomedes la facultad de reconocer a los dioses en el campo de batalla y le autoriza a atacar únicamente a Afrodita. La diosa desciende a recoger a su hijo Eneas, herido entre los griegos, y la lanza de Diomedes le alcanza la mano. Homero precisa que de esa herida mana icor, el humor de los inmortales, que no comen pan ni beben vino. Ingres pinta el instante siguiente. Iris, la mensajera del arco iris, se hace cargo de ella y la lleva de vuelta al Olimpo, mientras Eneas queda tendido en el suelo y Diomedes sigue sentado en su roca, sin inquietarse. Todo ello cabe en una tabla de nogal de 27 por 33 centímetros, pintada en París durante los años en que Ingres aún esperaba el dinero del Estado para viajar a Roma.




