
Eugène Delacroix · PD
Mujer con un loro
Ficha
La historia
Delacroix pintó este pequeño desnudo en 1827, el mismo año en que expuso en el Salón de París su enorme y escandalosa Muerte de Sardanápalo. Este cuadro, en cambio, nunca se pensó para una pared pública. Apenas mide un palmo, hecho para un coleccionista particular: una mujer tendida sobre telas suntuosas que alza la mano para acariciar a un loro. El Oriente solo está insinuado, en las colgaduras, una pulsera, el ave exótica. Lo que de verdad le importaba era el color, la carne cálida contra el brillo de la tela, trabajado con esa pincelada suelta y luminosa que lo separaba de los pintores clásicos, más fríos, de su entorno. Estuvo largos años en manos privadas antes de llegar al museo de Lyon.




