
La historia
En el piso de arriba de la Auberge Ganne, en Barbizon, las paredes conservan pinturas que nunca se hicieron para durar. Cuando se restauró la vieja posada a principios de los años 1990, los obreros que retiraban capas de papel pintado y yeso encontraron bocetos y grafitis dejados por los artistas que se habían alojado allí en el siglo XIX. En la planta baja también hay puertas de alacena y muebles pintados, decorados por los huéspedes durante sus estancias.
La posada pertenecía a Edmée y François Ganne, que abrieron una modesta tienda de comestibles en el pueblo en la década de 1820 y empezaron a hospedar a los pintores que venían a trabajar en el cercano bosque de Fontainebleau. En las décadas siguientes la casa se llenó de paisajistas, entre ellos Camille Corot y Narcisse Diaz de la Peña, y aquel círculo acabó conociéndose como la escuela de Barbizon. El municipio compró el edificio en 1987 y lo abrió como museo en 1995. Desde 2004 lo gestiona el departamento de Sena y Marne.
Junto a esas huellas pintadas cuelgan lienzos, dibujos y grabados de Corot, del paisajista Théodore Rousseau, de la pintora de animales Rosa Bonheur y de miembros menos conocidos de la colonia. Entre ellos hay una Costurera de Jean-François Millet, el pintor de la vida campesina que se instaló en Barbizon. La segunda sede del museo, en la misma calle, es la casa-taller donde Rousseau pasó los últimos 20 años de su vida.
