
Eneas, Anquises y Ascanio huyendo de Troya
Ficha
La historia
En el libro segundo de la Eneida de Virgilio, el príncipe troyano Eneas carga sobre los hombros a su anciano padre Anquises y saca a los suyos de la ciudad en llamas, mientras el pequeño Ascanio le da la mano y lo sigue, dice el poeta, con pasos que no alcanzan los suyos. Mattia Preti, activo en Roma a comienzos de la década de 1640, cambia justo eso. Aquí Ascanio corre delante y abre el camino, una figura en primer plano que hace de espejo a la del padre. El museo explica el cambio por la propia Roma. De la estirpe de Ascanio habían de nacer los fundadores de la ciudad, y por eso el pintor pone en el niño a la vez el peligro del momento y el futuro que aún ha de venir. A la derecha, Creúsa, la esposa de Eneas, vuelve la mirada atrás, presagio de su suerte, porque se perderá durante la huida. Detrás arde Troya en un paisaje sombrío, entregada al fuego y a la espada por los griegos. La crítica ha comparado el grupo con el mármol de Gian Lorenzo Bernini con las mismas tres figuras, esculpido hacia 1619 para el cardenal Scipione Borghese. El historiador del arte Roberto Longhi reconoció el lienzo como obra temprana de Preti en 1916.




