
Sailko · PD
Angélica
Ficha
La historia
Aquí no hay caballero, ni monstruo marino, ni roca. Antes de llevar al Salón de 1819 su gran Roger liberando a Angélica, Ingres estudió a la heroína sola, desnuda y de pie ante un fondo rojo liso, con los brazos alzados y las muñecas juntas como si ya estuvieran atadas, y la cabeza echada tan atrás que el cuello se abulta. Ese cuello fue precisamente lo que señalaron los críticos en el cuadro terminado. Se burlaron de él, y un autor llegó a hablar después de una Angélica con bocio. Ingres mantuvo la postura de todos modos, hasta esa línea larga y continua que va de la barbilla al pecho. El estudio llegó al Louvre en 1926, legado por el coleccionista Paul Cosson.




