
Eugène Delacroix · PD
La muerte de Sardanápalo, boceto
Ficha
La historia
Antes de pintar el gran lienzo de «La muerte de Sardanápalo», de casi cinco metros de ancho, Delacroix probó la composición en este boceto, hacia 1826 o 1827, y hasta el boceto mide un metro. El rey asirio está tendido en su enorme lecho, arriba, mientras a su alrededor matan a sus mujeres y a su caballo, y la maraña de cuerpos y oro se desliza hacia el espectador. Muchas zonas están solo esbozadas, unos trazos para un rostro, un toque amarillo para una joya. El pintor lo guardó más de 20 años y en 1849 se lo regaló a su amigo el barón Charles Rivet. Quedó en esa familia hasta 1925, cuando Eugénie Rivet, condesa de Salvandy, lo legó al Louvre, que conserva también la versión definitiva.




