
Raphael · PD
Retrato del papa Julio II
Ficha
La historia
En 1510 el papa que encargó este retrato se dejó crecer la barba y juró no afeitársela hasta que los franceses fueran expulsados de Italia. Julio II era un hombre así. Dirigía sus ejércitos en persona, y los romanos lo llamaban il papa terribile, el papa temible. Rafael lo pintó hacia 1511, recién vuelto de una dura campaña en el norte, y rompió con el modo en que se representaba a los papas. En lugar de una figura rígida y majestuosa vuelta hacia nosotros, aquí hay un anciano sentado de lado, la mirada baja, absorto en sus pensamientos. Los contemporáneos decían que parecía tan vivo que la gente se apartaba de él, como si de veras estuviera presente. Las pequeñas bellotas doradas que rematan su sillón son un guiño discreto a su apellido, della Rovere, que significa roble. Es el mismo papa que puso a Miguel Ángel en el andamio de la Capilla Sixtina y a Bramante a derribar la vieja basílica de San Pedro para levantarla de nuevo, ambas obras en marcha mientras él posaba.




