
Johannes Vermeer · PD
El arte de la pintura
Ficha
La historia
Este es probablemente el cuadro que Vermeer más apreciaba: nunca lo vendió, y al morir arruinado su viuda intentó salvarlo de los acreedores traspasándolo a su madre. Es también su tela más grande y ambiciosa. Un pintor de espaldas, vestido a la antigua, trabaja ante el caballete; la joven que le sirve de modelo lleva una corona de laurel, un libro y una trompeta: es Clío, la musa de la historia. En la pared cuelga un gran mapa de los Países Bajos, con el pliegue que separaba las provincias del norte, ya independientes, de las del sur bajo dominio español. Vermeer levanta una cortina en primer término, como si nos dejara espiar el taller. Siglos después el cuadro tuvo un dueño siniestro: Adolf Hitler lo compró en 1940 y lo guardó para su proyectado museo en Linz. Terminada la guerra, los aliados lo hallaron escondido en una mina de sal austríaca y pasó a manos del Estado de Austria.




