
Johannes Vermeer · PD
La callejuela
Ficha
La historia
Vermeer pintó casi siempre interiores silenciosos, mujeres junto a una ventana. Aquí hizo algo raro en él: salió a la calle. Es una de las dos únicas vistas urbanas suyas que se conservan. No hay monumento ni plaza mayor, solo un tramo de calle de Delft hacia 1658: dos casas de ladrillo, una puerta abierta, un par de ventanas, el enlucido agrietado y remendado de las fachadas. En el portal una mujer se inclina sobre una labor, otra se afana en el zaguán y dos niños juegan agachados en la acera. En 2015 un historiador holandés creyó identificar el lugar exacto a partir de un viejo registro de impuestos sobre los canales, en la actual Vlamingstraat, y lo relacionó con una casa vinculada a una tía del pintor. Lo que Vermeer mira no es la Delft ilustre de las guías, sino la de todos los días, con la ropa tendida y el musgo entre los ladrillos.




