
Johannes Vermeer, The Astronomer, 1664. Wikimedia Commons. · PD
El astrónomo
Ficha
La historia
En la Holanda de 1668, un país pequeño que dominaba el comercio, la navegación y la ciencia del momento, medir el cielo era un asunto práctico. De las estrellas dependían las rutas de los barcos que hacían rica a la República. Vermeer sitúa a su astrónomo justo ahí, inclinado sobre un globo celeste fabricado por Jodocus Hondius, con la mano tendida hacia las constelaciones como quien casi las toca. El libro abierto sobre la mesa es un tratado real de astronomía de Adriaan Metius, y está por una página que aconseja al estudioso buscar inspiración en Dios. Se ha propuesto que el modelo fue Antoni van Leeuwenhoek, el vecino de Delft que por esos años perfeccionaba el microscopio, aunque no hay prueba firme. Vermeer pintó en pareja con esta obra otro cuadro, El geógrafo, con la misma figura y la misma bata. En uno se mide el cielo, en el otro la tierra. La luz entra por la izquierda, como casi siempre en él, y se detiene en el tapiz de la mesa y en los pliegues de la túnica.




