
Caravaggio · PD
El prendimiento de Cristo
Ficha
La historia
En enero de 1603, el romano Ciriaco Mattei pagó 125 escudos a Caravaggio por un cuadro de Cristo prendido en el huerto. Era mucho dinero, y el pintor llevaba una temporada alojado en el palacio de esa familia. Del palacio pasó a otras manos, y en 1802 se vendió en Escocia como obra de Gerrit van Honthorst, un holandés que había imitado sus luces en Roma. Con ese nombre llegó a colgar en el comedor de la residencia jesuita de Leeson Street, en Dublín, regalo de una médica de la ciudad. Allí lo reconoció en 1990 Sergio Benedetti, restaurador de la Galería Nacional de Irlanda, que lo limpió y lo estudió durante tres años. Desde 1993 se expone en esa galería en préstamo indefinido de la comunidad jesuita, que conserva la propiedad.




