
Johannes Vermeer · PD
Mujer con un jarro de agua
Ficha
La historia
Vermeer pintó esta escena doméstica en Delft hacia comienzos de la década de 1660, en pleno siglo de oro holandés. Una joven, con una toca blanca de lino que le enmarca el rostro, sostiene con una mano un jarro dorado y con la otra abre el pestillo de la ventana. Entra la luz de la mañana, y todo el cuadro vive de ese instante tranquilo, suspendido, en que aún no ha empezado el día. Al fondo cuelga un mapa, uno de esos objetos que Vermeer repite en sus interiores, recuerdo de un país volcado al comercio y a los viajes por mar. La obra tiene además un lugar en la historia del gusto: en 1889 fue el primer Vermeer que entró en una colección de los Estados Unidos, cuando el pintor aún era casi un desconocido fuera de Holanda. Desde entonces está en el Metropolitan de Nueva York. Fíjese en el reflejo del paño blanco sobre el metal dorado del jarro, esa manera tan suya de dejar que la luz toque las cosas.




