
La historia
El Fitzwilliam debe su existencia a la voluntad de un solo hombre. Richard FitzWilliam, séptimo vizconde FitzWilliam, legó sus pinturas, libros y partituras, junto con dinero para levantar un edificio que los albergara, a la Universidad de Cambridge cuando murió en 1816. El grandioso edificio de columnas que surgió de ese legado lo empezó George Basevi, un arquitecto que murió a mitad de la obra, en 1845, al caer desde el campanario de la catedral de Ely mientras inspeccionaba unas reparaciones.
En su interior hay una colección rica y compacta para una ciudad universitaria, con Tiziano y el Veronés, bodegones holandeses, impresionistas franceses, manuscritos iluminados y una célebre serie de cerámicas chinas. Esas cerámicas son el origen de la anécdota más curiosa del museo. En 2006 un visitante se enganchó el cordón del zapato, rodó por una escalera y rompió tres jarrones de la dinastía Qing que llevaban décadas sobre el alféizar de una ventana. Los restauradores pasaron meses recomponiendo los cientos de fragmentos, y los jarrones reparados volvieron a exhibirse, esta vez a salvo tras un cristal.
Colección
33 obras
La playa de TrouvilleEugène Louis Boudin, 1873
El bancoWilliam Hogarth, 1758
La familia BraddyllJoshua Reynolds, 1789
El muelle de Le HavreEugène Louis Boudin, 1887
El muelle holandés, DunkerqueEugène Louis Boudin, 1889
El carro de pescado, BerckEugène Louis Boudin, 1880
El malecón y el faro de HonfleurEugène Louis Boudin, 1888
La calle Saint-Vincent, París, en primaveraGeorges Seurat, 1884