
La historia
El suelo sobre el que se alza Tate Britain junto al Támesis fue en su día la mayor prisión de Londres. El Penal de Millbank encerró aquí a presos, muchos a la espera de ser deportados a Australia, hasta que se demolió hacia 1890. En el solar despejado el magnate del azúcar Henry Tate, que había ofrecido a la nación su propia colección de pintura británica moderna, ayudó a pagar una nueva galería, que abrió en 1897.
Su tema es el arte británico, del siglo XVI a hoy: Hogarth y Gainsborough, los prerrafaelitas, Constable, Stanley Spencer, Francis Bacon y David Hockney, contando la historia del arte hecho en estas islas bajo un mismo techo.
En su corazón está Turner. Cuando J. M. W. Turner murió en 1851 legó a la nación el enorme contenido de su estudio, miles de pinturas y obras sobre papel, con el deseo de que se mantuvieran juntas. Aquel Legado Turner tuvo por fin una sede construida a tal fin en 1987, la Clore Gallery, un ala añadida a un costado del museo, donde sus tormentas y ardientes puestas de sol cuelgan en salas con luz natural que dan al río que tantas veces pintó.

