Rembrandt

Rembrandt

1606–1669 · República de las Provincias Unidas · Pintura del Siglo de Oro neerlandés


La historia

En la década de 1630 Rembrandt era el retratista más solicitado de Ámsterdam, una ciudad que entonces se llenaba de dinero gracias a los barcos holandeses que llegaban hasta Japón. Se casó bien, con Saskia, hija de una familia bien relacionada, compró una gran casa en una calle de moda y la llenó de objetos, cuadros, armas, conchas exóticas, armaduras, cualquier cosa que pensara que algún día podría pintar. Compraba en subasta como otros beben.

Luego la marea cambió. Saskia murió joven, en 1642, el mismo año en que terminó el enorme retrato de milicianos que hoy conocemos como La ronda de noche. La moda del retrato se orientaba hacia algo más liso y luminoso que sus marrones profundos y sus sombras densas. Los encargos se redujeron. Su gasto, no. Hacia 1656 estaba en quiebra, y para no acabar en la prisión de deudores entregó sus bienes a la ciudad para que se subastaran en pago a sus acreedores. El inventario de ese año enumera las conchas, las armaduras y más de 60 cuadros suyos. En dos años también se perdió la gran casa, vendida en subasta, y se mudó con lo que quedaba de su hogar a habitaciones más humildes en otra parte de la ciudad.

Nada de esto apagó su pintura. Al contrario, pintó con mano más áspera y espesa, cargando la luz sobre una frente o una manga y dejando que el resto se hundiera en la oscuridad. No dejó de mirarse al espejo, y a lo largo de su vida dejó unos 80 autorretratos, los últimos sin concesiones, el rostro de un hombre que había perdido casi todo y seguía mirándolo de frente. Murió en 1669, y en uno de sus últimos autorretratos se pintó riendo, vestido como un antiguo pintor griego, pincel en mano, ante una broma que el cuadro nunca explica.

Obras

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