
Johannes Vermeer · PD
Muchacha leyendo una carta junto a una ventana abierta
Ficha
La historia
Durante casi tres siglos, esta muchacha leyó su carta ante una pared desnuda. Vermeer la pintó hacia 1658, de pie junto a una ventana entreabierta, con la luz cayendo sobre su cara concentrada y una fuente de fruta volcada en primer plano. Ya en 1979 una radiografía había mostrado que en esa pared del fondo había, oculto bajo la pintura, un gran Cupido con su arco. Durante años se supuso que el propio Vermeer se había arrepentido y lo había tapado. Pero en 2017 los análisis demostraron que la capa que cubría al Cupido se había añadido décadas después de la muerte del pintor, por otra mano. El museo de Dresde decidió entonces retirarla. Tras un trabajo minucioso de casi tres años, en 2021 el Cupido volvió a la luz, casi tan alto como la muchacha, pisando dos máscaras caídas. Con él, la escena cambia de sentido: aquella carta callada es una carta de amor. La muchacha sigue leyendo, ajena a nosotros, y ahora el dios del amor la observa desde el muro que durante generaciones estuvo vacío.




