La Escuela Estatal de Dibujo abrió en Sofía el 14 de octubre de 1896. Hasta entonces los artistas búlgaros se formaban fuera, en Moscú y San Petersburgo, en Viena, Múnich y Florencia. Prepararon la ley de la escuela el ministro de Instrucción Pública Konstantin Velichkov, el estudioso de la literatura Ivan Shishmanov y dos pintores, el checo Ivan Mrkvička y el búlgaro Anton Mitov, y el primer director fue Mrkvička. Bulgaria no tuvo Estado propio hasta 1878, así que el país abrió su escuela de pintura menos de 20 años después de la liberación.

Hemos elegido 15 obras para seguir el camino de la pintura búlgara, del icono a una escuela propia. Lo trazaron la Iglesia, una familia de pintores de iconos de Samokov, un príncipe, un ministro, unos maestros llegados de Chequia y, por último, los primeros artistas formados en casa.

Casi todas pertenecen a la exposición permanente Kvadrat 500. El edificio se construyó en la década de 1880 para la Imprenta del Estado, más tarde albergó una escuela técnica y en 2015 abrió como sede principal de la galería. Empezamos con dos iconos de la cripta de la catedral de San Alejandro Nevski, donde desde 1965 funciona una filial de la galería, el Museo de Arte Cristiano, y terminamos con una acuarela de Ivan Mílev de 1926.

1. San Jorge / San Geroncio y Santa Policronía, icono de doble cara

San Jorge — San Geroncio y Santa Policronía (icono de doble cara)
San Jorge — San Geroncio y Santa Policronía (icono de doble cara)Anonymous, 1290, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

Este icono se pintó por las dos caras porque lo sacaban de la iglesia y lo llevaban en procesión, y los fieles lo veían por ambos lados. En una cara aparece san Jorge y en la otra sus padres, Geroncio y Policronía. A los padres de Jorge los pintores de iconos los representaban rara vez. Según la hagiografía, Geroncio era un militar de Capadocia y pagano, y Policronía, cristiana de Lida, educó a su hijo en su fe.

El icono se pintó a finales del siglo XIII en Nesebar, un puerto bizantino del mar Negro que en aquellos años pasó varias veces de Bizancio a Bulgaria y de vuelta a Bizancio. Los nombres de los maestros no se han conservado. Por su manera se los relaciona con Constantinopla, y un estudio les encuentra además vínculos con Tesalónica. Pintaron al temple sobre una tela pegada a una tabla de madera.

Las dos caras han llegado hasta nosotros en distinto estado. La de Jorge se repintó en los siglos XVI y XVII, y el santo que se ve en ella pertenece sobre todo a ese repinte tardío, aplicado encima de la pintura del siglo XIII. Jorge aparece de medio cuerpo sobre fondo de oro, con un manto rojo sobre una armadura azul, la lanza en la mano derecha y la espada en la izquierda, y un escudo a la espalda. En la cara de los padres no se ha registrado ningún repinte, y es la pintura mejor conservada de finales del siglo XIII. Los especialistas destacan en ella los rostros, en primer lugar el de Geroncio, modelado con tránsitos finos de la luz a la sombra.

Lo más probable es que fuera el icono titular de una de las dos iglesias de San Jorge de Nesebar. La cartela de la galería menciona la iglesia de San Jorge el Viejo, llamada también el Grande, y el texto de una exposición celebrada en Moscú en 2008, la de San Jorge el Pequeño. Las dos iglesias fueron derribadas. La Vieja, reconstruida en 1704 sobre los cimientos anteriores según una inscripción, se desmontó en los años socialistas, cuando Nesebar se reurbanizó con un plan nuevo, y el historiador del arte Asen Vasilev llegó a medirla antes del derribo.

2. El icono de Poganovo

En la parte baja de la cara principal, entre las dos figuras, unas letras griegas rojas dicen que el icono lo donó «la fiel en Cristo Dios basilisa», es decir, la soberana. El título se ha conservado, pero el nombre se perdió y se reconstruye como Helena. Hay dos Helenas posibles, y los historiadores siguen discutiendo cuál de ellas encargó el icono.

André Grabar y, más tarde, Bissera Pentcheva leyeron en la inscripción el nombre de Helena Dragaš, emperatriz bizantina. Su padre, Constantino Dragaš, señor de estas tierras, murió en 1395 en la batalla de Rovine, y según esta versión el icono se pintó hacia 1395 en su memoria. El historiador del arte serbio Gojko Subotić y sus seguidores proponen a otra Helena, de la familia Mrnjavčević, viuda del déspota Uglješa, muerto en 1371 en la batalla del Maritsa, que más tarde tomó los hábitos con el nombre de Eufemia. Según esta versión, el icono se pintó después de 1371, muy probablemente en Tesalónica.

En la cara principal, la Virgen y Juan Evangelista están de pie, de cuerpo entero, uno frente al otro sobre fondo de oro. La Virgen, llamada aquí Catáfige, es decir, Refugio, tiene la postura con que se la pinta junto a la cruz en las escenas de la Crucifixión, solo que en el icono no hay cruz, y ha inclinado la cabeza con dolor. A Juan se le representa anciano, como autor del Apocalipsis, aunque junto a la cruz se le suele pintar joven.

En el reverso está escrito «El milagro de Latomos». Un Cristo Emmanuel joven, con túnica dorada, está sentado sobre un arco iris dentro de una mandorla de siete anillos azules, y en las manos y los pies se le ven las llagas. Debajo, cuatro ríos del paraíso brotan de una colina, en el agua nadan siete peces, el profeta Ezequiel está de pie con los dos brazos alzados y el profeta Habacuc, sentado en unas rocas, apoya la barbilla en la mano. En el arte bizantino se conocen tres ejemplos de esta composición: un mosaico de los siglos V o VI en la iglesia de Hosios David de Tesalónica, una pintura mural del siglo XII en el osario del monasterio de Bachkovo y este icono.

El icono se guardaba en la iglesia del monasterio de San Juan Evangelista de Poganovo, en la garganta del río Erma, en territorio de la actual Serbia. Durante la Primera Guerra Mundial o poco después se lo llevaron al Museo Nacional de Sofía, oficialmente para restaurarlo, y nunca volvió al monasterio. Pertenece al Instituto Arqueológico Nacional con Museo de la Academia Búlgara de Ciencias, heredero de aquel Museo Nacional, y la galería lo expuso durante muchos años en su museo de la cripta, en depósito del instituto.

La Virgen Catáfige (Refugio) y San Juan Evangelista
La Virgen Catáfige (Refugio) y San Juan Evangelista1395, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

3. Autorretrato — Zahari Zograf

Autorretrato
AutorretratoZahari Zograf, 1840, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

En 1838 el pintor de iconos Zahari Zograf, de Samokov, escribió a su maestro Neofit Rilski, monje y pedagogo con quien estudiaba desde 1827, que quería ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo. En lugar de ir a San Petersburgo, en 1841 tomó clases de pintura en Plovdiv con dos maestros franceses, y se lo contó por carta al mismo Neofit. Lo habían formado para pintar iconos al temple sobre tabla y frescos en los muros, y la pintura al óleo sobre lienzo la fue aprendiendo precisamente en esos años.

En 1838 pintó al óleo el retrato del propio Neofit Rilski, su primer retrato al óleo, y hacia 1840 el autorretrato. El autorretrato no está fechado, y el año es aproximado. En 1840 Zahari decoraba la iglesia de San Nicolás del monasterio de Bachkovo y se pintó allí junto a los higúmenos, más tarde se retrató en los muros de los monasterios de Troyan y de la Transfiguración, y de todas esas imágenes suyas solo esta es un autorretrato de caballete. Zahari aparece de medio cuerpo, con un alto gorro negro y ropa negra de cuello levantado, y un pincel en la mano derecha. Apoya la mano izquierda en el borde de una mesa, dejó el fondo liso y marrón, y el único indicio de su oficio es el pincel. Los historiadores del arte búlgaros ven en ese pintor de iconos que pinta y firma su propio rostro una ruptura con el anonimato medieval de su oficio.

El lienzo quedó en manos de los herederos del pintor hasta 1939, cuando la galería lo compró junto con el archivo gráfico de Zahari y, según la prensa búlgara, pagó por él más que por cualquier otro cuadro de su colección. El archivo reúne unos 400 dibujos. Cuando en 2010, con motivo del bicentenario del pintor, se estudiaron uno por uno, se atribuyeron con seguridad a Zahari unos 200, y los otros 200 se asignaron a su padre, Hristo Dimitrov.

4. Retrato de Hristiyania Zografska — Zahari Zograf

La historia de amor que se cuenta sobre este retrato viene de la literatura, y nadie ha aportado nunca un documento que la respalde. Su fuente principal, el libro de Pavel Spasov El amor pecaminoso de Zahari Zograf, se publicó en 1969, y a partir de ese argumento se montaron después un monólogo teatral, una obra de teatro y una ópera.

Según la leyenda, Zahari amaba a Hristiyania, la mujer de su hermano mayor, Dimitar. En la primavera de 1853 el tifus llegó a Samokov. Hristiyania enfermó y la encerraron en casa, pero Zahari fue a verla a pesar del peligro y, en una de las versiones, le dio un beso de despedida. Hristiyania murió el 7 de mayo, y Zahari, contagiado, murió el 14 de junio de ese mismo año.

Zahari pintó el retrato hacia 1844, según la datación actual de la galería (la bibliografía antigua da 1840), y se lo considera el primer retrato de mujer independiente del nuevo arte búlgaro. Hristiyania aparece de medio cuerpo, sola, con el rostro sereno. Lleva un vestido rojo rosado y una chaqueta verde de mangas largas, forrada de piel y ribeteada con una franja de bordado floral, y en la cabeza un tocado alto con flores bordadas y un broche. Al cuello tiene varias vueltas de monedas de oro con una gran medalla en el centro, sartas de perlas y una pequeña cruz, en las orejas pendientes de piedras verdes y en el dedo un anillo.

Hristiyania era hija de Kosto, un rico tratante de ganado de Samokov y chorbadzhí, como se llamaba a los notables acomodados de la comunidad. Se casó con Dimitar en 1822, y en diciembre de 1823 nació su hijo Zafir, cuyo nacimiento anotó el padre en su erminia, el manual manuscrito de pintor de iconos por el que trabajaba el taller. Zafir estudió en Rusia y llegó a ser Stanislav Dospevski.

Retrato de Hristiyania Zografska
Retrato de Hristiyania ZografskaZahari Zograf, 1840, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

5. Retrato de Mariola Dospevska — Stanislav Dospevski

Retrato de Mariola Dospevska
Retrato de Mariola DospevskaStanislav Dospevski, 1869, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

El padre de Mariola, Bozhko, era orfebre y un hombre destacado en Tatar Pazardzhik, la actual Pazardzhik, donde ella nació en 1837. A finales de la década de 1850, en 1857 según unas fuentes y en 1858 según otras, se casó con el pintor Stanislav Dospevski, que se instaló en la ciudad de ella. En 1869 él pintó su retrato.

Dospevski era el hijo mayor de Hristiyania Zografska y sobrino de Zahari Zograf. Lo bautizaron como Zafir, y el apellido lo tomó de la aldea de Dospey, cerca de Samokov, de donde procedía su abuelo. De 1851 a 1853 estudió en la Escuela de Pintura y Escultura de Moscú y después, hasta 1856, en la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo, y se le suele llamar el primer pintor búlgaro con formación académica.

El retrato de su mujer, un óleo sobre lienzo, lo pintó once o doce años después de la boda. Mariola está sentada ante un fondo gris liso, con un vestido marrón de cuello de encaje blanco y botones blancos y un pendiente de oro en la oreja, y sujeta con la mano una larga cadena de oro de cuyo extremo, a la altura de la cintura, cuelga un reloj. En la esquina inferior derecha Dospevski puso su firma y el año. La galería lo sitúa entre las mejores obras de aquellos pintores del Renacimiento Nacional búlgaro (así se llama en Bulgaria la época de despertar nacional anterior a la liberación) que se formaron en academias de Rusia, Italia y Alemania. Unos meses después del retrato, el 2 de febrero de 1870, Mariola fundó Prosveta, la primera sociedad de mujeres de Pazardzhik, y fue su primera presidenta.

En agosto de 1877, durante la guerra ruso-turca, las autoridades otomanas detuvieron a Dospevski en Pazardzhik por sospechas de espionaje a favor de los rusos. Lo retuvieron en Plovdiv, después lo enviaron a Constantinopla, a la cárcel de Mehterhane, y allí murió el 6 de enero de 1878, dos meses antes del Tratado de San Stefano del 3 de marzo, que dio origen al Estado búlgaro por el que había luchado. Lo enterraron en el patio de la iglesia búlgara de San Esteban de Constantinopla.

6. El kan Asparuh y su séquito marchan hacia el Danubio — Nikolai Pavlovich

Nikolai Pavlovich, natural de Svishtov, a orillas del Danubio, pasó el invierno de 1860 a 1861 en Odesa vendiendo a los búlgaros de la ciudad litografías sobre la historia búlgara, las primeras con temas así, que había hecho en 1860 en Belgrado. Había estudiado pintura de historia en la Academia de Múnich con Wilhelm von Kaulbach y Karl von Piloty. Sin embargo, bajo el dominio otomano no había quien encargara la historia búlgara al óleo, y esa historia circulaba en estampas que el propio Pavlovich vendía a los búlgaros de Odesa, Bucarest, Belgrado y Constantinopla.

Pintó el Kan Asparuh al óleo a finales de la década de 1860, unos diez años antes de la liberación. En 681 Asparuh llevó a los búlgaros al otro lado del Danubio y fundó allí el Estado del que los búlgaros hacen arrancar su historia, y Pavlovich pintaba el comienzo de esa historia para un país que aún no tenía Estado.

Asparuh cabalga en un caballo negro en medio de la comitiva. A su lado caminan ancianos de barba blanca con cayados, guerreros con casco y una mujer con niños, detrás avanzan carros cubiertos y más allá se abre un amplio valle. Sobre el ejército vuelan ángeles entre las nubes, algunos con escudos y espadas, aunque los búlgaros de Asparuh eran paganos y no se bautizaron hasta 864, bajo el príncipe Boris.

El kan Asparuh y su séquito marchan hacia el Danubio
El kan Asparuh y su séquito marchan hacia el DanubioNikolai Pavlovich, 1868, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

Se considera uno de los primeros cuadros de historia búlgaros pintados al óleo, aunque Pavlovich publicaba litografías históricas desde 1860 y su primera composición histórica, El encuentro de Raina con sus hermanos en Preslav, la hizo en 1865-1866.

En 1911, 17 años después de la muerte del pintor, el Ministerio de Instrucción Pública compró a su familia 23 obras para el Museo Nacional, cuadros de historia y la mayor parte de sus dibujos preparatorios, y con toda probabilidad el Asparuh entró entonces en la colección. Pavlovich había publicado el mismo tema por separado en 1870, en una gran litografía titulada Asparuh.

7. Lucifer — Franz von Stuck

Lucifer
LuciferFranz von Stuck, 1890, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

El príncipe Fernando tenía 30 años, y las grandes potencias aún no lo habían reconocido como soberano de Bulgaria, cuando en 1891 viajó a Múnich para reunirse con políticos y banqueros. Según la galería, en ese viaje compró en el taller del pintor muniqués Franz von Stuck el Lucifer para la colección de palacio en Sofía. En 1889 El guardián del Paraíso de Stuck, un ángel resplandeciente a las puertas del paraíso, había ganado la medalla de oro en la exposición del Palacio de Cristal de Múnich, y el Lucifer, pintado en 1890, suele verse como la pareja oscura de aquel ángel.

Lucifer está sentado solo, encorvado, y ocupa casi todo el lienzo, que es apenas más alto que ancho. Tiene el cuerpo musculoso y desnudo, apoya la barbilla en la mano, y a un lado le cuelga un ala clara con reflejos azules. El lienzo es casi negro, y lo más claro en él son los ojos, blancos y luminosos, que miran de frente al espectador. A la izquierda, en la oscuridad, arde una pequeña llama azulada.

La historia que sigue solo se conoce por boca del propio Stuck, a quien le gustaba contarla. Según él, Fernando se le habría quejado de que los ministros, al ver el cuadro por primera vez, se santiguaban. En las versiones búlgaras son los sacerdotes quienes se santiguan al pasar ante el lienzo, y las damas se desmayan.

El Lucifer permaneció en la colección de palacio hasta el 25 de diciembre de 1930, cuando el hijo de Fernando, el zar Boris III, lo entregó al Museo Nacional. En 1948 pasó a los fondos de la Galería Nacional de Arte, en 1985 a la Galería Nacional de Arte Extranjero y en 2015 a Kvadrat 500.

Lucifer
LuciferFranz von Stuck, 1890, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

8. Un florentino — Konstantin Velichkov

Un florentino
Un florentinoKonstantin Velichkov, 1888, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

En agosto de 1886 unos oficiales prorrusos derrocaron al príncipe búlgaro Alejandro de Battenberg, y los organizadores del golpe nombraron ministro de Instrucción al escritor Konstantin Velichkov. Él rechazó el cargo. Cuando el gobierno pasó a manos de Stefan Stambolov, adversario del partido ruso, Velichkov, rusófilo conocido, se marchó del país, y a finales de la década de 1880 vivía exiliado en Florencia.

Diez años antes, en 1876, había tomado parte en el Levantamiento de Abril en Pazardzhik, fue condenado a muerte y salió libre a instancias de la comisión europea que investigaba la represión del levantamiento. En Florencia, pasados ya los 30, Velichkov se puso por primera vez a estudiar pintura en serio con Giuseppe Ciaranfi, pintor de historia y de género que enseñaba en la Academia de Bellas Artes de la ciudad, y en 1888 pintó Un florentino, un ejercicio de estudiante al óleo sobre lienzo. Un florentino de edad, con gafas redondas y gorrito negro, pañuelo blanco al cuello y chaleco rojo, ríe y toca la guitarra ante un papel pintado verde con motivos florales. El modelo está absorto en la guitarra y parece haberse olvidado del pintor.

En 1894, tras la dimisión de Stambolov, Velichkov volvió y fue ministro de Instrucción Pública en el gabinete de Konstantin Stoilov. El proyecto de ley de la Escuela de Dibujo lo presentó él mismo ante la Asamblea Nacional. Dejó el ministerio en 1897 y murió en 1907 en Grenoble.

9. Rachenitsa — Ivan Mrkvička

A finales de la década de 2000, en una subasta de la casa Apolo y Mercurio celebrada en el Grand Hotel de Sofía, la Rachenitsa de Ivan Mrkvička se vendió por 75 100 euros, y entonces se dijo que era el cuadro más caro vendido en subasta en Bulgaria. Lo que salió a la venta fue la segunda versión, casi idéntica, pintada en 1906. La primera, de 1894, está en la Galería Nacional, que la considera el cuadro búlgaro más popular.

Al checo Mrkvička lo invitó en 1881 el gobierno de Rumelia Oriental, una provincia autónoma en el sur de la actual Bulgaria, a enseñar dibujo en Plovdiv, y el pintor, que tenía 25 años, vivió en el país 40 años. Desde 1889 vivía en Sofía, y allí pintó la Rachenitsa, dos años antes de convertirse en el primer director de la Escuela de Dibujo.

La rachenitsa, una danza búlgara rápida, la bailan dos hombres con ropa campesina en medio de una taberna de pueblo llena de gente, cerca de Sofía, de techo bajo y vigas oscuras. Uno, alto, con camisa y pantalón blancos y faja roja, baila de pie. El otro se ha agachado delante de él, de espaldas a nosotros, y levanta sobre la cabeza un pañuelo blanco. Alrededor, sentados en bancos y a las mesas, los miran los espectadores.

Rachenitsa
RachenitsaIvan Mrkvička, 1894, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

Una versión que se difundió en la prensa búlgara en la década de 2010, y que solo se apoya en el parecido con sus retratos, identifica al bailarín de blanco con James Bourchier, nacido en Irlanda y corresponsal en los Balcanes del Times de Londres. La galería repite esa identificación. Bourchier viajaba a Sofía desde 1888, se instaló allí en 1892, era amigo de Mrkvička y se paseaba por la ciudad vestido de campesino.

10. El regreso del mercado — Jaroslav Věšín

El regreso del mercado
El regreso del mercadoJaroslav Věšín, 1898, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

Jaroslav Věšín llegó a Sofía en otoño de 1897, invitado por el ministro de Instrucción Pública Konstantin Velichkov, para enseñar en la recién abierta Escuela de Dibujo. Había estudiado en la Academia de Praga y en Múnich, desde 1884 había pintado durante años la aldea eslovaca, sus bodas y sus cacerías, y esos cuadros los reproducía la revista praguense Zlatá Praha, así que llegó a Bulgaria como pintor conocido de la vida campesina.

Pintó El regreso del mercado en 1898, un año después de llegar. En el lienzo es invierno. Un campesino con zamarra de piel de oveja y gorro de piel, con un palo sobre los hombros, cabalga por un campo nevado y lleva consigo cuatro caballos, el último con una albarda vacía, y detrás del campo se alzan montañas cubiertas de nieve. En la esquina inferior izquierda, el checo Věšín firmó en cirílico. El cuadro forma parte de la serie de mercados que pintó en 1898 y 1899, a la que pertenecen también la gran Feria de caballos en Sofía y Antes del mercado. Sus biógrafos búlgaros escriben que iba a los mercados en busca de tipos y escenas pintorescas.

Věšín enseñó en la escuela hasta 1904, y entre sus alumnos estuvo Nikola Petrov, cuya Iglesia de Santa Sofía figura también en esta lista. Después de 1904 fue pintor del Ministerio de la Guerra, un puesto creado para él a propuesta del príncipe Fernando, y pintaba retratos oficiales y maniobras. En la guerra balcánica de 1912-1913, con el grado de coronel, fue el único inscrito en el Cuartel General como «pintor de guerra».

El regreso del mercado
El regreso del mercadoJaroslav Věšín, 1898, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

11. Mercado de uvas en Euxinograd, cerca de Varna — Anton Mitov

El palacio de verano del príncipe cerca de Varna se llamaba Sandrovo, por el primer príncipe búlgaro, Alejandro de Battenberg, a quien los suyos llamaban Sandro. En 1893 Fernando lo rebautizó como Euxinograd, por el Ponto Euxino, que era como los antiguos griegos llamaban al mar Negro. Junto al palacio había grandes viñedos del Estado y, desde 1891, una bodega para la corte del príncipe. Un año después del cambio de nombre, Anton Mitov pintó el Mercado de uvas en Euxinograd, cerca de Varna.

Mitov sitúa el mercado en un campo abierto al pie de unas colinas. En los carros hay grandes toneles y al lado cestos con racimos, en primer plano dos búfalos negros están echados en el suelo, junto a un charco deambulan unos gansos, y entre los carros se apiña gente con fez y traje popular.

Desde 1890 Mitov enseñaba dibujo en el liceo masculino de Varna, y la vendimia de Varna aparece más de una vez en sus cuadros de 1893 y 1894. Había aprendido a pintar en Italia. Sus biógrafos cuentan una historia de aquel viaje que no hay manera de comprobar: el dinero para el viaje lo ganó como telegrafista, y en Florencia lo detuvieron porque con su mejor ropa, una capa de pastor llamada yamurluk y unas polainas de tela, parecía un bandolero del lugar. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Florencia con Giuseppe Ciaranfi, el mismo con quien más tarde estudiaría Velichkov, y se graduó en 1885.

Mercado de uvas
Mercado de uvasAnton Mitov, 1894, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

En 1893 Mitov fue uno de los fundadores de la Sociedad para el Fomento del Arte en Bulgaria, la primera asociación de artistas búlgaros, y de 1895 a 1899 editó con Mrkvička Izkustvo, la primera revista búlgara de arte. En la Escuela de Dibujo fue el primero en enseñar historia del arte, y la dirigió en 1912-1918 y en 1924-1927.

12. Cosecha en Chepinsko — Ivan Angelov

El dibujo al carboncillo lo introdujo en la Escuela de Dibujo Ivan Angelov, que enseñaba allí desde 1900, y varias generaciones de artistas búlgaros aprendieron después a dibujar así. Angelov había estudiado en Múnich, primero en la Escuela de Artes Aplicadas y luego en la Academia con Karl von Piloty, donde se graduó en 1886, y durante los 14 años siguientes enseñó dibujo en liceos.

La siega fue tema suyo desde el principio, y su Siega y su Segadora gustaron al público en la Exposición de Plovdiv de 1892. Cosecha en Chepinsko la pintó en 1905. La cuenca de Chepino está en los Ródopes occidentales, junto a la actual Velingrad. En el cuadro hay tres segadoras en un campo de mies madura. Una, vestida de rojo, se ha agachado y corta las espigas, la segunda, a la derecha, casi desaparece entre el trigo, y la tercera se ha enderezado y bebe de un cántaro oscuro. A sus pies hay una gavilla atada, y entre las espigas asoman amapolas. El lienzo es apaisado, y la galería lo describe como un panorama de paisaje reducido a un único tono, con una composición precisa, de construcción clásica.

En octubre de 2016 la galería eligió este cuadro entre las cuatro obras destinadas a los visitantes ciegos y con baja visión: se le hizo un esquema en relieve y una audiodescripción en búlgaro y en inglés.

Cosecha en Chepinsko
Cosecha en ChepinskoIvan Angelov, 1905, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

13. La iglesia de Santa Sofía — Nikola Petrov

La basílica de Santa Sofía se construyó en el siglo VI, en tiempos de Justiniano, y más tarde la ciudad tomó de ella su nombre. En el siglo XVI los turcos la convirtieron en mezquita, los terremotos de 1818 y 1858 la dañaron, y en 1858 el minarete se derrumbó y mató a varias personas, tras lo cual el edificio quedó abandonado. A finales del siglo XIX se guardaban mercancías en ella, y los bomberos de la ciudad instalaron allí un puesto de vigilancia. Esa basílica abandonada es la que pintó Nikola Petrov en 1909. La coloca en un descampado amarillo y pelado a las afueras de la ciudad, detrás se extienden tejados rojos y el verde de los huertos, y sobre todo ello pesa un cielo oscuro y cargado. Las personas junto a sus muros son diminutas.

Petrov nació en Vidin en 1881, en septiembre de 1898 ingresó en la Escuela de Dibujo, donde fue alumno de Věšín, y a causa de una enfermedad no obtuvo el diploma hasta 1913. Pintó Sofía, el Puente de los Leones, el Teatro Nacional, la plaza Banski, y se le considera el fundador del paisaje urbano búlgaro. De sus vistas de Sofía escribe la galería que, con sus pinceladas expresivas, Petrov se acercaba en ellas a un mosaico pictórico. Vladimir Dimitrov-Maistora, a quien en Bulgaria veneran como el gran pintor nacional, decía de Petrov que era el más dotado y el único búlgaro nacido para ser pintor.

En 1911 el Estado compró este cuadro, y fue la primera obra suya que entró en la colección estatal. Petrov murió pobre, de tuberculosis, el 10 de diciembre de 1916, a los 35 años. Ese mismo año de 1911 el arqueólogo Bogdan Filov estudió la basílica y reclamó su restauración, desde 1926 la junta de la iglesia exigió la reconstrucción completa del edificio, y la restauración la dirigió el arquitecto Rashenov.

La iglesia de Santa Sofía
La iglesia de Santa SofíaNikola Petrov, 1909, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

14. Paisaje decorativo — Nikolay Raynov

Paisaje decorativo
Paisaje decorativoNikolay Raynov, 1925, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

La sociedad Rodno Izkustvo, «Arte Patrio», se fundó en Sofía en 1919 y se fijó en su programa la tarea de dar al arte búlgaro un carácter nacional. Entre sus fundadores estaba Nikolay Raynov, a quien el público búlgaro conocía sobre todo como escritor, autor de cuentos y de prosa simbolista, y como teósofo.

Hacia 1910 había estudiado artes decorativas en la Escuela de Arte Industrial de Sofía, como se llamaba desde 1909 la Escuela de Dibujo, con Haralampi Tachev y Stefan Badzhov, y fue uno de los primeros decoradores con estudios de Bulgaria. Decía que el ornamento es para las artes plásticas lo que la lengua para la literatura. En 1925 publicó su libro El ornamento y la letra en los manuscritos eslavos de la Biblioteca Nacional de Plovdiv, para el que copió él mismo cabeceras, iniciales y ornamentos de manuscritos medievales.

El Paisaje decorativo es de esos mismos años veinte, pintado al temple y tinta sobre una hoja de papel del tamaño de un libro abierto. En aquella década Raynov construía sus paisajes decorativos con manchas planas de color uniforme y una línea nítida, y convertía los detalles de la naturaleza en ornamento. Aquí un lago pardo se extiende entre rocas redondeadas perfiladas en negro, las nubes del cielo azul parecen volutas de bordado, a la derecha se alza un árbol hecho de flores puestas unas sobre otras y a la izquierda vuela un pájaro de cuento. Toda la hoja está salpicada de pequeños puntos dorados.

De 1925 a 1927 estudió historia del arte en París, y después la enseñó hasta 1950 en la Academia de Bellas Artes de Sofía.

15. Nuestras madres siempre visten de negro — Ivan Mílev

Cinco mujeres con largos velos negros sobre la cabeza avanzan una tras otra a lo largo de una valla oscura de tablas, todas de perfil. Dos llevan en las manos algo redondo, un cuenco o un pan, una ha echado la cabeza hacia atrás, hacia el cielo, y la última, encorvada, se tapa la cara con la mano. Bajo el negro asoman franjas de amarillo, lila y marrón. Ivan Mílev pintó esta acuarela en 1926, y la galería le da un segundo título, Zadushnitsa, que es como se llaman en Bulgaria los días de recuerdo de los difuntos, cuando se lleva comida al cementerio. Mílev tiene además una obra titulada Zadushnitsa, que es un cuadro distinto.

La acuarela se pintó después de tres guerras, las dos balcánicas y la Primera Guerra Mundial, y en la última combatió el propio Mílev. En 1916 el joven de Kazanlak, que tenía 19 años, fue movilizado y enviado como pintor al estado mayor de una unidad de aerostación, y en 1917 era soldado en el frente rumano.

De 1920 a 1925 estudió en la sección de artes decorativas de la Academia de Bellas Artes de Sofía con Stefan Badzhov, que antes había sido también maestro de Raynov, y diseñó escenografías para el Teatro Nacional. En diciembre de 1926 enfermó, y murió el 25 de enero de 1927, unas semanas antes de cumplir 30 años. Tres años antes de su muerte, en 1923, Mílev anotó en su diario la pregunta «¿Hay arte en Bulgaria?», dirigida a la sociedad Rodno Izkustvo, y en la primavera de 1926 él mismo ingresó en ella.

Nuestras madres siempre visten de negro
Nuestras madres siempre visten de negroIvan Mílev, 1926, Galería Nacional de Arte de Bulgaria

Del icono de Nesebar, cuyos maestros no dejaron su nombre, a la acuarela de Mílev pasaron más de 600 años, y de todo ese tiempo el camino del taller de iconos a una escuela propia ocupó menos de un siglo. Mílev anotó su pregunta siendo estudiante de la Academia de Bellas Artes de Sofía, en la que para entonces se había convertido la Escuela de Dibujo de Mrkvička. En el diario no hay respuesta. Se la puede reunir en las salas de la galería, desde el autorretrato del pintor de iconos que pintó y firmó su propio rostro hasta las obras de quienes ya se formaron en casa.

Qué más ver

Hemos seguido una sola línea, del icono a una escuela propia, y muchos cuadros notables de la galería se han quedado fuera. El pintor con más obras en la colección es Vladimir Dimitrov-Maistora, y una segunda visita merece empezar por él. De Nikolai Pavlovich la galería conserva además La Unificación del Norte y el Sur de Bulgaria, de 1886, y en el archivo gráfico de Zahari Zograf se guardan sus dibujos y los grabados de Europa occidental que reunió. A la sección de arte extranjero, creada en 1985, llegaron grabados japoneses, miniaturas indias y escultura asiática, y de pintura europea hay allí el Paisaje de Auvernia de Cézanne y La muerte de Lara de Delacroix.

La Unificación del Norte y el Sur de Bulgaria
La Unificación del Norte y el Sur de BulgariaNikolai Pavlovich, 1886, Galería Nacional de Arte de Bulgaria